Nuestro Patrono

SAN PABLO DE LA CRUZ
Fundador de los Padres y Hermanas pasionistas
Fiesta: 19 de Octubre

SAN PABLO DE LA CRUZ (1694-1775) nació en Ovada, cerca de Génova, Italia, en una familia noble con dificultades económicas.
Pablo Francisco Danei Massari fue el mayor de los 16 hijos de sus padres, de los cuales solamente sobrevivieron seis.

A los 19 años de edad, al escuchar la prédica espiritual de un sacerdote, San Pablo de la Cruz se sintió profundamente transformado en su interior, y decidió consagrar su vida a Dios de una manera radical. La tradición cuenta que la Virgen se le apareció, y que ella fue quien le dictó el negro hábito y la norma de vida contemplativa de lo que pronto sería la Orden de los Pasionistas, a la cual fundaría inspirado en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

En 1720 viajó a Alejandría, donde el obispo, monseñor Gattinara, lo revistió con el hábito negro de ermitaño. A partir de aquí fue propiamente Pablo de la Cruz, y se dio a la tarea de redactar un Diario espiritual viviendo en soledad en condiciones por demás precarias.
Esto sería la base para las reglas de los Pasionistas, “los clérigos de la Santa Cruz y de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, que él instituyó con la ayuda de su obispo y la aprobación del papa.

Cuando regresó a Castellazzo se le unió su hermano Juan Bautista, quien habría de ser su compañero hasta la muerte. En 1727 ambos fueron ordenados sacerdotes en la Basílica de San Pedro por el papa Benedicto XIII. Con el deseo de buscar la soledad subieron ambos al monte Argentario, a 150 kilómetros de Roma, para vivir en una rústica ermita. Sin embargo, numerosos candidatos quisieron unírseles, de modo que la ermita se transformó en convento. En 1741, las reglas escritas veinte años antes fueron aprobadas finalmente por el papa Benedicto XIV. A lo largo de su vida, San Pablo de la Cruz habría de fundar once conventos, incluyendo uno de clausura para religiosas.

Además de cómo fundador, a San Pablo de la Cruz se le recuerda como notable director espiritual y por su gran actividad apostólica. Falleció en Roma en el convento de San Juan y San Pablo. Fue canonizado en 1867 por el papa Pío IX.
SAN PABLO DE LA CRUZ nos enseña el valor de mantener, en unidad de vida, acción y contemplación.

 

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Oficio de Lectura, 19 de Octubre, San Pablo de la Cruz, Presbítero

Predicamos a Cristo crucificado:
De las cartas de san Pablo de la Cruz

Es cosa muy buena y santa pensar en la pasión del Señor y meditar sobre ella, ya que por este camino se llega a la santa unión con Dios. En esta santísima escuela se aprende la verdadera sabiduría: en ella la han aprendido todos los santos. Cuando la cruz de nuestro dulce Jesús haya echado profundas raíces en vuestro corazón, entonces cantaréis: «Sufrir y no morir», o bien: «O sufrir o morir», o mejor aún: «Ni sufrir ni morir, sino sólo una perfecta conversión a la voluntad de Dios».

El amor, en efecto, es una fuerza unitiva y hace suyos los tormentos del Bueno por excelencia, que es amado por nosotros. Este fuego, que llega hasta lo más íntimo de nuestro ser, transforma al amante en el amado y, mezclándose de un modo profundo el amor con el dolor y el dolor con el amor, resulta una fusión de amor y de dolor tan estrecha que ya no es posible separar el amor del dolor ni el dolor del amor; por esto, el alma enamorada se alegra en sus dolores y se regocija en su amor doliente.

 

 

 

 

spdlc2Sed, pues, constantes en la práctica de todas las virtudes, principalmente en la imitación del dulce Jesús paciente, porque ésta es la cumbre del puro amor. Obrad de manera que todos vean que lleváis, no sólo en lo interior, sino también en lo exterior, la imagen de Cristo crucificado, modelo de toda dulzura y mansedumbre. Porque el que internamente está unido al Hijo de Dios vivo exhibe también externamente la imagen del mismo, mediante la práctica continua de una virtud heroica, principalmente de una paciencia llena de fortaleza, que nunca se queja ni en oculto ni en público. Escondeos, pues, en Jesús crucificado, sin desear otra cosa sino que todos se conviertan a su voluntad en todo.

Convertidos así en verdaderos amadores del Crucificado, celebraréis siempre la fiesta de la cruz en vuestro templo interior, aguantando en silencio y sin confiar en criatura alguna; y, ya que las fiestas se han de celebrar con alegría, los que aman al Crucificado procurarán celebrar esta fiesta de la cruz sufriendo en silencio, con su rostro alegre y sereno, de tal manera, que quede oculta a los hombres y conocida sólo de aquel que es el sumo Bien. En esta fiesta se celebran continuamente solemnes banquetes, en los que el alimento es la voluntad divina, según el ejemplo que nos dejó nuestro Amor crucificado.

 

 

 

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Oración Litúrgica:

Concédenos, Señor, que San Pablo de la Cruz, cuyo único amor fue Cristo crucificado, nos alcance tu gracia, para que, estimulados por su ejemplo, nos abracemos con fortaleza a la cruz de cada día. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

 

 

Oración:

¡Oh glorioso San Pablo de la Cruz! Vos que meditando la Pasión Santísima de Jesucristo llegasteis a tan alto grado de santidad en la tierra y de felicidad en el cielo, y que predicándola ofrecisteis al mundo eficaz remedio para todos los males, alcanzadnos la gracia de llevarla siempre grabada en nuestros corazones, y que la propaguemos con palabras y ejemplos a fin de recoger los mismos frutos que Vos en el tiempo y en la eternidad.
Amén.

Padrenuestro, Ave y Gloria

300 días de indulgencia una vez al día (S. Pío X, 26 de marzo de 1904).